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    • 03 FEB 17
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    La epicondilitis, detección y tratamiento.

    La epicondilitis, detección y tratamiento.

    Desde el servicio de fisioterapia deportiva de Traumare en Lleida, implicados como estamos en las lesiones deportivas, queremos hablar sobre algunas de las lesiones más comunes.

    Explicar y resumir de un modo fácil el cómo se producen, qué medidas adoptar para evitarlas y en última instancia, como tratarlas mediante un buen tratamiento de fisioterapia.

    Hablaremos en este artículo sobre la epicondilitis.

    La epicondilitis, conocida también como codo de tenista, es la inflamación y la disminución de calidad de los tendones que se insertan en la parte lateral del codo, que es la musculatura epicondílea.

    Esta musculatura epicondílea trabaja al realizar la acción de extensión de muñeca y supinación del antebrazo o, dicho de otra manera, llevar la punta de los dedos hacia el techo en caso de extensión y girar el antebrazo hacia fuera con las palmas hacia arriba en caso de la supinación.

    ¿Cuál es la sintomatología más frecuente en una epicondilitis?

    • Dolor en la parte externa del codo.
    • Incapacidad para realizar algunos movimientos como utilizar un cepillo de dientes o un cuchillo.
    • Dolor a la presión en la zona de la lesión (epicóndilo, que es la parte externa del codo).
    • Dolor o quedarse sin fuerza a la hora de levantar un elemento simple como un vaso o una botella.

     

    ¿Por qué motivos podemos sufrir esta lesión?
    Algunos de los más comunes son:

    • Por un impacto sobre la zona lateral del codo.
    • Por la realización de movimientos repetitivos que incluyan la extensión de la muñeca y la supinación del antebrazo.

     

    Esta segunda causa se da tanto en lo deportivo como en la vida cotidiana y muy ligada también al mundo laboral.

    Aunque se quiera enfocar la epicondilitis desde un punto de vista deportivo, desde el equipo de fisioterapia no podemos obviar que muchas de las tareas diarias en el mundo laboral obligan a realizar la misma actividad durante un largo periodo de tiempo y en movimientos repetitivos, puestos de trabajos como los de secretario, informático, ingeniero, administrativo…, profesiones como la de jardinero, mecánico, carpintero y aquellos trabajos en que se realicen movimientos repetitivos y forzados con la mano y antebrazo.

    Podríamos decir que muchas de las actividades, incluso cotidianas, que realizamos pueden llegar a provocar una epicondilitis, por ello es muy importante tener una buena higiene postural al realizar estas actividades.

    En el deporte, son aquellos deportistas que realizan movimientos repetitivos o que someten a gran esfuerzo las extremidades superiores los que están más expuestos a sufrir esta lesión.

    En deportes como el básquet o el tenis siempre ha sido habitual encontrarse y tratar este tipo de lesión, pero es en el pádel donde se están detectando últimamente un creciente número de lesiones, debido a la enorme práctica de este deporte, pero también a que la higiene postural no siempre es la correcta.

    Es muy importante tener una buena higiene postural al realizar estas actividades, por ello, es recomendable consultar a un experto cuando se empieza a practicar un deporte, a fin de evitar malas conductas o “vicios” cuando se practica el mismo.

    Todo y así, en nuestra naturaleza está el ser competitivos y tratar siempre de superarnos, por lo que lesiones como la epicondilitis o la tendinitis (que trataremos en otro artículo) siguen llegando a nuestras consultas de fisioterapia.

    Es tan importante para el paciente como para el fisioterapeuta poder detectar la lesión lo antes posible, es por ello que vamos a tratar de explicar cada una de las fases de la lesión.

    Desde la fisioterapia se podrían separar 3 fases claras y definidas dentro de la lesión.

    • Una primera fase donde el dolor aparece al inicio del ejercicio, y poco a poco va desapareciendo, hasta que vuelve durante el reposo posterior.
    • Una segunda fase más aguda donde el dolor está presente constantemente y se acentúa con el movimiento.
    • Una tercera fase, que podríamos nombrar como crónica cuando el dolor es continuo e insidioso que puede llevarte a abandonar la práctica deportiva o laboral.

     

    En la fase previa donde el jugador o el trabajador nota una pequeña molestia o una sobrecarga de la musculatura, ya es recomendable acudir al fisioterapeuta o profesional para poder hacer una valoración y o bien tratarlo cuanto antes o tomar medidas preventivas para evitar que evolucione hacia una epicondilitis.

    Para tratar esta lesión, el fisioterapeuta debe realizar una exploración y valoración para posteriormente planificar un tratamiento y saber en qué fase de la patología se encuentra el deportista y poder realizar el tratamiento que más se adecue a su estado. Las diferentes técnicas que podrían usarse en fisioterapia serían:

    • Tratar la zona cervical para detectar si puede existir una contractura a nivel cervical que pudiera agravar la lesión.
    • Terapia manual, movilizaciones, manipulaciones del codo y muñeca cuando existe un déficit de movilidad en los huesos.
    • Masoterapia con el fin de disminuir la tensión de la musculatura epicondílea.
    • Punción seca de los puntos gatillos activos de la musculatura extensora.
    • Masaje transverso profundo en la inserción del tendón si no está muy irritado e inflamado, que puede ser con los dedos o con los ganchos (fibrólisis diacutanea).
    • Estiramientos musculares.

     

    Sandra Godia – Fisioterapeuta
    Colegiada 10406

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